
¿Por qué sometemos a nuestros calentadores de baño a pruebas de calor y humedad?
Seamos honestos: los baños son un verdadero infierno para los dispositivos electrónicos. Hay mucho vapor, cambios bruscos de temperatura, y de vez en cuando, gotas de agua que caen sobre los componentes del aparato.
Nuestros calentadores infrarrojos están diseñados según la norma IP65. Pero hay que recordar que esa clasificación es solo un número; no indica si el aparato realmente podrá resistir tres años en un baño lleno de vapor. Por eso, sometemos cada lote de productos a pruebas de envejecimiento bajo condiciones de calor y humedad.
El problema con la humedad
El vapor de agua es algo sutil: logra infiltrarse incluso en los sellos que parecen perfectamente herméticos. En un baño real, ese vapor entra en el interior del aparato y se convierte en agua líquida, afectando así los circuitos internos y las conexiones eléctricas. Esto provoca lo que se conoce como “fugas eléctricas”. Básicamente, la electricidad comienza a filtrarse a través del aislamiento. Y cuando eso sucede, el aparato puede sufrir cortocircuitos o hacer que se active el interruptor de seguridad. No es una forma ideal de comenzar la mañana.
Para evitar esto, simulamos años de uso en cuestión de días. Sometemos los calentadores a condiciones extremas de humedad y calor. Queremos que las juntas débiles o los puntos de soldadura defectuosos fallen… pero queremos que eso ocurra en nuestro laboratorio, no en el techo del hogar del cliente.
Lo que realmente buscamos
No nos limitamos a rociar el exterior del aparato con agua. Sumergimos los aparatos en ambiente húmedo y a alta temperatura para ver cómo resisten los materiales con el paso del tiempo. Buscamos ciertos problemas específicos:
• ¿El silicona o el caucho se vuelven frágiles y se agrietan debido al calor?
• ¿Los conectores comienzan a oxidarse o corroerse en el aire húmedo?
• ¿El aislamiento comienza a fallar, haciendo que el aparato sea inseguro?
El problema de los sellos
Hay un inconveniente: cuanto más hermético sea el sello del aparato para evitar que entre agua, más calor se acumula en su interior. Dado que un aparato con certificación IP65 es, en esencia, una caja cerrada, hay menos flujo de aire para los componentes electrónicos. Es necesario encontrar un equilibrio: el sello debe ser lo suficientemente hermético como para evitar que entre el vapor, pero lo suficientemente abierto como para que los componentes internos no se sobrecalienten.
Un consejo: si instala estos dispositivos en un espacio reducido sin ventilación alguna, el calor interno se acumulará rápidamente. Asegúrese de dejar algo de espacio para que el aire circule; consulte las especificaciones térmicas en el manual para que el calentador pueda funcionar sin sobrecalentarse.