
Introducción
Estos calefactores tipo seta están diseñados para proporcionar calor directo y localizado. La intención es entregar el calor directamente sobre las personas y las superficies, evitando desperdiciar energía en calentar el aire circundante. El principio es sencillo: el calor se transmite en línea recta, por lo que si el calefactor no está ubicado correctamente, se pierde rápidamente la sensación de confort.
Ajuste correcto de altura y ángulo
El rendimiento del calefactor depende principalmente de dos factores: la altura de montaje y el ángulo de inclinación.
Se ha identificado que la altura óptima se encuentra entre 2.1 y 2.4 metros sobre el suelo. En este rango, el calor se distribuye de manera adecuada sobre un área amplia sin que el haz sea demasiado ancho ni demasiado estrecho.
Si la altura es menor a 2.0 metros, la zona caliente se concentra en un punto pequeño con temperatura alta, generando una sensación intensa en esa área, pero dejando el resto del espacio frío.
Por encima de 2.7 metros, el calor se dispersa excesivamente y la intensidad que llega al suelo es mínima.
El ángulo también es crítico. Se recomienda inclinar el calefactor ligeramente hacia abajo, aproximadamente entre 5 y 10 grados, apuntando directamente a la zona donde están las personas. Esto asegura que el calor les llegue de forma directa sin concentrarse en un solo punto.
Núcleo del diseño
Internamente, el diseño busca estabilidad térmica. El núcleo consta de una envoltura de cuarzo resistente combinada con un elemento halógeno. Esta configuración mantiene el filamento a alta temperatura, generando un calor infrarrojo constante incluso en condiciones de viento o bajas temperaturas.
En la parte superior, el reflector en forma de seta dirige el calor hacia abajo, concentrando el haz para maximizar la transferencia térmica en la zona deseada y reducir las pérdidas hacia el ambiente.
Sensación en el uso
Con una correcta instalación, estos calefactores permiten que los espacios exteriores sean utilizables durante más tiempo. El calor se distribuye de manera uniforme en el área objetivo y se activa casi instantáneamente, a diferencia de los calefactores de aire convencionales que requieren más tiempo. No se desperdicia energía calentando el aire.
Es fundamental que exista línea de vista directa entre el calefactor y las personas o superficies; cualquier obstrucción bloquea el paso del calor. Las superficies reflectantes pueden generar deslumbramiento. Ajustar correctamente altura y ángulo garantiza un calor preciso y constante que permite permanecer en exteriores aun con temperaturas bajas.